Ser una nueva mamá

Mi embarazo y el nacimiento prematuro de mi hija no era lo que yo había planeado. En la semana 28, fui hospitalizada con pre eclampsia (complicación del embarazo que causa hipertensión arterial o presión alta, daños a los riñones, al hígado y otros problemas). En la semana 31 1/2 los médicos me aconsejaron que el trabajo de parto sería inducido, esto con el fin de disminuir el riesgo en mí y en el bebé. Después de 32 horas del trabajo de parto sin éxito, fue necesario una cesárea. Mi hija nació a las 32 semanas con 4 libras 11 oz y pasó las siguientes dos semanas en la UCIN (Unidad de Cuidados Intensivos para Neonatales). Sin embargo, esta no es la historia que quiero contarles. Quiero compartir con ustedes lo que sucedió meses después, mientras yo alimentaba a mi hija con leche materna, al mismo tiempo que crecía saludable y prospera, de pronto me encontré en medio de un pánico nocturno que yo no podía controlar y explicar.

Mayo es el mes de la concientización de la depresión pos-parto (PPD) y quiero compartir mi historia personal. Alguna vez pensé entender lo que era la depresión posparto, anteriormente, había leído artículos, revisado libros y había hablado de esto con algunos familiares y amigos. Algo que yo no sabía y más tarde aprendí es que los efectos de la depresión posparto (PPD) ocurren en una de cada cinco mujeres y algunos clínicos creen que el número es mucho mayor, la PPD es la complicación médica más común entre las madres primerizas. Para las mujeres latinas, la tasa de porcentaje parece estar más cerca, el problema se presenta en una de cada tres mujeres que son madres por primera vez. Algo que también desconocía es que la PPD no ocurre sólo en las noticias de los programas de televisión, en donde observamos que las mujeres se lastiman a sí mismas o lastiman a sus hijos cuando previamente presentan los síntomas de "adormecimiento" o sentimientos de zombis como lo describen algunas celebridades cuando sufren de PPD. En mí experiencia personal, el PPD tomó una forma más desleal; se alimentó de mis sentimientos de frustración como mamá nueva; se manifestó en muchas noches sin dormir preguntándome cómo iba a mantener a mi hija a salvo de un incendio, de una invasión en la casa, e incluso de un tornado. Esto significa que cuando estaba en la casa a solas con mi hija no podía conciliar el sueño, porque quería asegurarme de que no le iba a pasar nada, algunos días el temor de que algo le pasara me congelaba y otros días la envolvía y la salía a la calle con ella, sin embargo, esta situación fue peligrosa, ya que pudimos haber participado en un accidente de coche. En mi mente yo jugaba con estos escenarios y trataba de "preparar" el escape. Pero ninguna preparación fue suficiente, todavía estaba desconcertada pensando: "Y qué pasa si,"  siempre estaba emocional y físicamente agotada, no sólo tenia que atender a un recién nacido, sino también mis interminables horas de preocupación. A veces podía decirme a mí misma que mis preocupaciones eran irracionales, sin embargo durante muchos meses no podía sacudirme esos sentimientos. Cuando regrese  a mi trabajo, la ansiedad sobre la seguridad de mi bebé y mis capacidades propias comenzaron a luchar.

Nunca le dije a mi familia o a mis amigos la extensión de mis miedos. Mi marido sentía que algo andaba mal, sin embargo, yo nunca le dije lo que estaba en mis pensamientos. Mi esposo y algunos otros familiares simplemente dijeron “creo que me estoy preocupado demasiado" o ella es: "Más protectora". Finalmente, en una visita a mi terapeuta para discutir el estrés laboral, empezamos a desglosar este problema. El médico me sugirió que podría tener PPD, yo le aseguré que no tenia ninguna intención de herirme, ni tampoco a mi bebé; yo no estaba llorando inconsolablemente y  además me sentía muy conectada con mi bebé. ¿Por qué más estaría yo tan preocupada? O ¿Por qué más estaría tan ansiosa? Hablamos de como es la ansiedad y descubrí que cuatro meses después del nacimiento de mi bebé tuve ciertamente la depresión posparto. Al principio me sentí culpable por tener PPD; sentía que debería ser feliz porque mi bebé estaba sano, ¿qué más quería yo? ¿Por qué no podía eliminar esto? Había incluso una pequeña parte de mí que me hacia llamar a esto “PPD”, yo estaba tratando de encontrar una excusa por no ser capaz de eliminar esto como a una mamá por primera vez. Tuve suerte al recibir la ayuda que permitió frenar mi ansiedad; estar presente con mi familia; poder disfrutar el ser madre; pasar más tiempo con mi hija y no estar siempre en el borde de la ansiedad.

Mi

historia es sólo una historia, pero cuando empezamos a compartir nuestras historias aprendemos que no estamos solos; que podemos apoyarnos unos a otros y que encontraremos la ayuda necesaria para nosotros y para nuestras familias. Por lo tanto, hay que compartir nuestras historias, pedir ayuda y el apoyo mutuo. Usted no es culpable y nunca está sola, como mujeres latinas, a menudo recibimos el diagnostico equivocado, un diagnostico menor o simplemente nos ignoran. A veces nuestras reglas culturales nos presionan a "sacrificarnos" y a renunciar a la felicidad como un deber de la madre. Es fácil confundir los signos de PPD con el papel de ser madre, sin embargo, una madre sana es vital para una familia sana y su salud mental no es sólo en su estado critico, si no que es por su salud a largo plazo, además de la salud y felicidad de su bebé.

Recursos

Postpartum Support International (PSI)

Baby Center - Depresión posparto

Postpartum Progress - Publicaciones de sitios en internet (blogs) con información y apoyo

 

other newsletters

The congregational call to relief and development: Lessons from Hurricane Harvey And Maria

read more

Family & Child Academy Strengthens Foster Family

read more

Florida Churches Open Doors to Puerto Rican Evacuees – Relief goods provided to meet immediate needs

read more

From Emergency Relief to Mold Remediation

read more
return to all newsletters
Website Designed by Grind Branding